El sonido de una nueva generación

Por: Dark Sider Es inevitable no pensar en este año como el momento perfecto para el comienzo de muchas cosas nuevas en todos los campos del conocimiento y la praxis humana. Con la música, por ejemplo, ocurre que su proceso de evolución a lo largo de la historia se ha hecho prácticamente con connatural y está estrechamente ligado a los avances sociales, culturales y hasta económicos de la humanidad, haciendo de sus posibles expresiones, piezas cada vez más sofisticadas, más elaboradas, más ingeniosas, pero sobre todo, con un acercamiento creativo propio del diseño y mejorado por la tecnología.

Así es como, para la alegría de muchos de nosotros, existen proyectos y contamos con espacios pensados alrededor de la música, y lo mejor de todo, es que cada vez son más quienes comparten una pasión genuina por escuchar cada vez más y mejor música.

Esa fue la sensación general con la que quedé después de haber asistido a la primera fiesta del año de DiSRuPTiVe, una propuesta que, lejos de las usuales pretensiones del negocio de la rumba nocturna en Bogotá, yace en el inexplicable placer que se obtiene al escuchar selecciones musicales llenas de sensualidad, pero con especiales momentos de lobreguez rítmica y finísimas decoraciones sonoras expuestas en melodías de gracia perspicaz.

La curaduría musical de este creciente proyecto estuvo clara prácticamente desde su gestación. En principio, entre una conversación de amigos en medio de una sesión de música privada, y ulteriormente con el toque de lucidez que únicamente se da en familia, se conceptualizó una idea que ya ha sido materializada en forma de 4 aglomeradas fiestas, una de ellas con invitado desde España, un podcast con una de las DJs capitalinas más reconocidas de la década pasada y de mis favoritas personales, y una línea de eventos adicional que desde ya se perfila como una de las propuestas más prometedoras para las noches bogotanas venideras.

A los nombres de Faktorm, DJ colombiano radicado en españa y el finísimo estilo de Adi, se sumaron recientemente ie.Gato y Marco Gamboa, los protagonistas de la primera noche disruptiva de esta nueva década, en la que se pudo escuchar el gran potencial de lo que este equipo de entusiastas de la música está por entregarle a la ciudad, más que una fiesta, un espacio dedicado al intercambio cultural a través de una experiencia musical que estimule la creatividad, el diálogo y abra la mente a las posibilidades que solo se manifiestan en medio de ideas locas, pero genuinas.

Es innegable que en el transcurso de los últimos 10 años, Bogotá y otras ciudades de Colombia como Medellín, Cali, Cartagena y Pereira, han logrado convertirse en plazas activas en la escena electrónica a nivel mundial, ya sea en materia de eventos, o generando talento en materia de selección, y es en esto último en donde se desea instalar la maquinaria de DiSRuPTiVe, en fichar y exponer el talento local que se esconde detrás de sonidos más bien tenues, escogidos primeramente por coleccionistas y melómanos, antes que superestrellas dedicadas a complacer al público a toda costa con drops genéricos garantizados para poner los puños en el aire, y donde el deleite recae en la sofisticación intrínseca en géneros como el house minimalista, new house, dub-house y el minimal house.

Sin embargo, más allá de querer establecer una división sonora radical entre el house y el techno, la mirada musical desde el foco de DiSRuPTiVe es una que busca fidelizar a su audiencia no a través del género, sino de la calidad de la selección musical propuesta por los artistas que se han ido integrando a la iniciativa de disrumpir por medio de un canal sonoro que no suele regirse únicamente por las actuales tendencias del canon electrónico europeo.

De las imágenes al sonido

Uno de los artistas que ha sido puesto al frente de la minuciosamente selectiva vitrina de DiSRuPTiVe es ie.Gato, quien haciendo lo que podría catalogarse como un interesante crossover artístico, incursiona ahora no detrás del lente sino detrás de las unidades, pasando de capturar las emociones producidas por la música a generarlas.

Tras años de hacerse a una carrera como uno de los fotógrafos de fiesta más respetados de la ciudad registrando varias de las noches más fulgurantes e inolvidables que ha logrado ver Bogotá en materia de música electrónica, el artista antes conocido como El Gato Fotógrafo se transforma en el artífice de los pasos de baile que se sienten en la pista de clubes emergentes como -1.

Una gran expectativa rodea lo que significa poder escuchar un set realizado por el genio detrás del ojo de las noches de fiesta en Bogotá. Y aunque en práctica la música y la fotografía sea oficios diferentes, logran estar inequívocamente conexos cuando se trata de transmitir o representar emociones específicas. Una pregunta se hace obligada, ¿será que se escucha igual como se ve?

El ojo humano suele dejarse llevar por las apariencias. Muchas veces el componente visual, especialmente en el mundo de la música, es uno que siempre afianza mucho más las experiencias auditivas, pero que es usado principalmente para lograr comercializarse más, y aunque no exista nada de malo con esto en principio, a veces se convierte en un distractor que nos hace ignorar lo que realmente nos congrega en este intercambio sonoro: la música.

Tampoco sería justo o enteramente racional pretender equiparar el resultado creativo de lo que un artista logre descubrir a través de la fotografía a lo que surja en medio de una selección musical, pero en este caso particular, el factor sorpresa agrandado por una ineludible expectación, confirmaron mi sospecha: sí se escucha tan bien como se ve.

Inteligentemente artificial

Musicalmente, ie.gato toma su forma en el contexto del retrofuturismo. En otras palabras, música nueva con música vieja que aún suena tan fresca y tan vital como lo hizo durante su lanzamiento original en décadas anteriores. Esta concepción de la música denota antecedentes claros en los seminales trabajos electrónicos de los años 70 y 80, lo cual se vislumbra en el engranaje sonoro que componen los sets del Gato. Nos cabe preguntar, ¿cómo sonó el futuro para las generaciones anteriores de soñadores musicales?.

En el retrofuturismo encontramos un acercamiento, ya que esta tendencia de mirar hacia atrás en todas nuestras miradas anteriores, es más específicamente una celebración del “futurismo vintage”: intentos históricos de retratar el futuro. El retrofuturismo es un factor importante en el atractivo duradero de los discos de la segunda mitad del siglo XX, y ahora, con la gran ventaja que representa haber podido vivir la experiencia de consumir música durante el antes y el después de la era digital, es un recurso poético presente en los sonidos que emergen durante un encuentro musical en la pista con ie.gato, y que a través de la interpretación futurística de paisajes sonoros, se entrevé la melancolía de la tangibilidad musical que estuvo presente el inicio de un nuevo milenio, renovándose en USBs con playlists enteras para toda una noche de lo que una vez se disfrutó en formatos desde cassettes y CDs con unas cuantas canciones.

En el espectro sonoro, ie.Gato logra expresarse con la misma diafanidad que caracteriza sus electrizantes tomas, pero provocando las emociones a las que responden los impulsos corporales que general el goce del baile, esto al ritmo de una refinada y elegante selección se tracks, uno tras otro finamente incorporado para develar toda una cadente y epicúrea línea musical, condensada en el brío de un selector audaz, espontáneo y que vibra en la misma frecuencia de las ondas sonoras de una nueva generación.

Anterior

Siguiente

Submit a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Selecciona tu moneda
COP Colombian peso