Crónica: Parallx, conductor de la noche industrial bogotana 😈

Por: Andres Mateo Lozano || Fotos: Archivo Oficial HIDE

“…Las raves nacen semejantes a organismos efímeros, en un espacio «fuera del mundo», lejos, muy lejos de la jerarquía del telediario y de los maestros de la razón occidental. Su mundo no es lineal, sino cíclico. Vuelto sobre sí mismo. El DJ es su chamán, y el techno su nueva tradición oral, alimentada de ruidos y de repeticiones. Michel Maffesoli tiene razón al hablar de éxtasis místico, al comparar, con sorprendente exageración, la fuga de los salvajes fiesteros con los vuelos poéticos de Rimbaud, de Michaux y de los poetas malditos. A dos estrellas de la lógica cartesiana. Más allá del bien y del mal.

Escapando a todo control en sus ensordecedores baldíos, sus fábricas de colores dionisíacos y sus campos abigarrados de seres humanos disfrazados de espirales, la fiesta mística atemoriza al Poder, ya sea el Poder estatal, el económico o incluso el religioso. La guerra se establece entre los señores de la arcaica Institución liberal y esos muchachos irresponsables que se atreven a divertirse al margen de los supuestos ya previstos para los excesos juveniles. Las delicias del fruto prohibido empujan a los guetos a unirse para defender ese derecho cuya reivindicación parece ridícula: «The right to party», el derecho a la fiesta. Atosigado desde 1988 con una lluvia de multas y denuncias, el movimiento estalla verdaderamente durante el verano de 1989. A cada rave no acudirán doscientos, sino veinte mil individuos pertenecientes a todas las castas para batir el campo —to rave— en el bosque inglés, a unas decenas de minutos de Londres, y cuya consigna es non stop durante todo el week end…”(Ariel Kyrou- Techno Rebelde)

El desarrollo del evento que se vivió el 29 de marzo, junto a Parallx, deja un sinsabor en los bogotanos, debido a lo esporádico que resultan este tipo de propuestas en la capital; esto a causa de los promotores de la oferta cultural bogotana y su ensimismamiento en el negocio de los clubes. Aunque el suceso estuvo dentro del marco legal institucional, revivió la esencia de los primeros raves en Inglaterra, o los raves de lo que fue llamado después de la caída del muro, “la Alemania clandestina”; o como en el caso EEUU, los raves en las corroídas construcciones de la decadente ciudad de Detroit. Nada de filtros excluyentes, nada de modas, puro concepto.

HIDE, Underhouse, Eternal Bpm y TN´R lo han logrado. A escasas cuadras de la estación de Transmilenio Ricaurte y del gran puente corroído por los años de las Américas con calle 13, sus colectivos lograron, en una cancha sintética conocida en la cotidianidad como “Laligadesoccer”, brindarnos a los capitalinos un rave sin precedentes que recreó los orígenes industriales del género.

Esta labor fue posible gracias al talante musical del alemán Jonas Wedelstädt, o como todo el mundo lo conoce, Parallx. Sin lugar a dudas, su prontuario es admirable: sucesos como la firma con el sello alemán encabezado por Kobosil, R Label Group, compañía disquera que busca compilar los sonidos más fuertes de la nueva generación de artistas alemanes, no son hechos para pasar desapercibido en la vida de un artista electrónico.

Debo confesar que localizar el sitio fue una tarea laboriosa. Anduvimos en nuestro transporte por un largo rato recorriendo los alrededores del barrio Ricaurte, buscando con nuestros oídos la identificación del lugar por el ruido de las bocinas. Cuando nos encontrábamos cerca, supimos de inmediato que aquel era el lugar del evento, pues el sonido clamaba a los ravers capitalinos, de la misma que un imán magnético atrae los objetos metálicos que lo rodean.

Al ubicarnos frente a la puerta, seguros de que aquel era el punto destinado para el evento, golpeamos la entrada del establecimiento en cuya parte superior se observaba el letrero “Laligadesoccer”. La persona encargada de la revisión de la entrada realizó su procedimiento rutinario y nos dejó seguir.

En el segundo en que vislumbramos el ambiente, percibimos que aquel espacio pertenecía a otra atmósfera, a otro universo: la cancha era el escenario y la pista de baile, las parte laterales eran las sillas que permitían el descanso de los asistentes. En ese instante el escenario estaba enmarcado por los visuales de Vj Sev y la pista estaba calentándose al mando de Andrey Dharot: todo era mágico.

El número de asistentes, en un principio, lo marcaba la línea de mitad de campo: no superaba su límite. No obstante, en el momento en que subió el alemán, este número aumentó. Su música estridente, junto al buen sonido del lugar, permitió el descontrol y el impulso de locura de muchos asistentes.

El set de Parallx estuvo marcado por ritmos contundentes de EBM, Techno, Industrial, con gran cantidad de vigorosidad y fuerza. Al transcurrir su set, el poder que transmitía su música invitaba a los asistentes a entregarse por completo al rave; a vivir la noche de manera pasional y sensitiva. El talento local que acompaño al alemán estuvo a la altura de la noche: Andrey Dharot, Cast Lov, Néstor Guzmán, y todos los que estuvieron junto a él, supieron responder a lo que exigía el evento.

A continuación los dejamos con el registro fotográfico que lograron captar algunos fotógrafos.

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