Cinema Club: el legado

Por: Andres Mateo Lozano G | Fotografìas: Archivo Cinema

Fabián Reyes (Bouncer de Cinema): En este momento puedo decir, con total seguridad, que el oficio de trabajar en puerta se convierte en la universidad de la vida  para aquellos que realizamos esta labor durante mucho tiempo.  Estoy ad portas de cumplir 30 años como bouncer de diferentes sitios de la capital y todavía no me lo creo. Pareciera que fuera el día de ayer el momento en que empecé a trabajar como filtro en puerta. (risas)
En las épocas pasadas la gente que salía de fiesta era más adulta y menos irresponsable a diferencia del nicho de personas que sale en la actualidad de rumba. Los jóvenes contemporáneamente no esperan a cumplir los 18 años de edad para asistir a los diferentes sitios que les ofrece la noche. La irresponsabilidad marca la pauta hoy en día en el mundo de la fiesta. (risas)
Gerardo Pachón (Gerard): A Cinema le debo todo. En realidad, Cinema formo el artista que hoy en día soy en cada escenario. Gracias a Cinema fue que yo aprendí a hacer buena fiesta. Esto lo demuestro en el empeño que siempre muestro a la hora de tocar en cualquier sitio: siempre suelo ponerme los pantalones de los dueños de los sitios. Esta fue una lección que aprendí durante los 20 años que trabajé en el lugar. El club me dio la posibilidad tener una diversidad musical, me enseñó a no encasillarme en un solo género y me permitió vislumbrar los diferentes públicos que existen durante la noche.

Al explorar un sitio como Resident Advisor, resulta curioso y nostálgico percibir en sus archivos la increíble programación que llego a albergar un club como Cinema, con artistas de talla internacional. Su locación resultó ser un sitio inaugural de visita para muchas leyendas del mundo artístico musical en la región. De hecho es paradójico en la actualidad,  una afirmación expuesta por gran cantidad de personas que, a propósito, puede resultar falaz: “Es histórico, por primera vez durante el presente año 2019, la icónica banda británica, Underworld, ha visitado nuestro país”, ya que fueron en realidad los hermanos Pachón los primeros que hicieron el booking en la región.

Fabian: Cronos fue el sitio donde yo conocí a los hermanos Pachón mucho antes de que ellos tuvieran Cinema. En aquel momento dicho lugar era el emplazamiento  predilecto de la comunidad LGTBI y de los famosos en aquella época. Recuerdo lo excéntrico que era aquel lugar, con elementos como un gran acuario y muchas estatuas al mejor estilo romano.

Su localización estaba en pleno corazón de la localidad de Teusaquillo en la  Cra 13ª con calle 35. Fue a partir de entonces que se empezaron a inauguraron los primeros sitios de música electrónica como:  Cinema, Gotica, Morroco, Sayaca, entre otros.

La Cra 14 # 75-46, detrás de lo que es hoy la actual Universidad Sergio Arboleda, fue el sitio seleccionado para desarrollar la construcción del club. Fue a partir de aquel instante en que se empezó a consolidar de manera progresiva una industria electrónica rígida en la región. Para la época el público era demasiado pequeño, y solo se encontraba compuesto por personas que viajaban a las principales plazas del mundo (Berlín, Londres, Detroit, Chicago) para entender el concepto. Así fue cómo surgió la idea, a partir de la necesidad de abrir un emplazamiento musical que cubriera las necesidades culturales de la capital.

Gerard: Nosotros arrancamos como un experimento familiar con mis allegados más cercanos. En ese momento yo llevaba ya 4 años como DJ y los resultados para ese entonces no eran negativos. A partir de ahí, mis socios más cercanos entraron a decirme: “Gerard, estamos perdiendo plata, además de que le estamos produciendo plata a otras personas. ¿Por qué no más bien producimos plata para nosotros mismos?”. Así fue cómo surgió la idea de construir un proyecto cultural que tuviera en cuenta la capital, las necesidades musicales de esa época.

El negocio siempre fue una empresa familiar: mi mamá, mis hermanos y mi papá participaban activamente en el desarrollo del club. Los artistas musicales encargados de conducir el club en sus inicios fuimos mi hermano y yo.  A mí me correspondía tocar casi siempre de 1 am a 6 am, asumiendo la responsabilidad de hacer buena fiesta, porque si no, mi bolsillo se veía afectado.

En aquel entonces no había gran cantidad de personas que pincharan música electrónica, por lo que los encargados de tocar casi todas las noches fuimos nosotros dos. El transcurrir del tiempo nos obligó a renovarnos, pues progresivamente la gente exigía personas distintas en la cabina todos los fines de semana. Fue así como le dimos entrada al negocio a personas como Pao Calderon, Marcelo Mejia, Juan Pablo Montejo, Fruto, entre otros. De esta manera el sitio fue albergando una diversidad de DJ’S en consonancia con la demanda exigida por el público. La marca, progresivamente, se dio a conocer en la escena, permitiendo traer a los artistas que el sitio llegó a albergar. Es importante resaltar a su vez en las etapas finales del club a personas como Johnny House-In o Fuad; sin duda de la mano de ellos pudimos desarrollar grandes eventos.

Las expectativas que el club fue generando con el transcurrir del tiempo se volvieron incalculables: así lo demuestra el hecho de que Cinema llegara a ser conocido inclusive por gran cantidad de público extranjero. El club albergó en su prontuario infinidad de after partys que traspasaban las fronteras tradicionales espaciales del lugar: gran cantidad de sitios a las afueras de la ciudad albergaron fiestas en donde primaba como regla general el descontrol y la oposición a la reglamentación naranja de horario reducido o ley zanahoria. Todo lo anterior resulta evidente, a pesar de la gran cantidad interrogantes que quedan en el aire por resolver: ¿Por qué Cinema llego a ser un club tan importante en los anales históricos?, ¿En qué se diferenciaba Cinema de otros clubes existentes en la ciudad?

Gerard: Cada vez que me preguntan lo mismo siempre llego a la misma conclusión: Cinema fue desde el inicio una gran familia. El club fue siempre un grupo de amigos que se mantuvo activo durante los 20 años que duro el sitio, a pesar de que con el transcurrir del tiempo se presentaran cambios debido a diversas circunstancias.

El factor diferenciador de un sitio como Cinema, frente a otros clubes, era que el lugar se podía catalogar como un espacio seguro, tanto para clientes como para los diferentes artistas que actuaban allí. Así nunca tuvimos problema de robos o personas que sufriesen pérdida de sus pertenecías a causa de factores como la escopolamina. Para los artistas, Cinema era un sitio seguro en donde podían confiar no ser víctimas de hurto de las diferentes herramientas indispensables para su trabajo. Muchas veces algunos artistas internacionales fueron despojados de sus elementos de trabajo durante sus recorridos por nuestro país (audífonos, vinilos, etc.).

En efecto, fueron estos hechos, y el factor de ser uno de los dos sitios de música electrónica con una propuesta fuerte (Gótica y Cinema), los que permitieron que el club se posicionara dentro una posición exclusiva y privilegiada. Debo confesar que Cinema fue un sitio excluyente, en el buen sentido de la palabra, al ser difícil el acceso al club. Para no tener problemas con el filtro tenías que mostrarte como un cliente frecuente con ciertos parámetros establecidos. Este fue un hecho que permitió la permanecía de la marca por muchos años, pues desde un principio buscamos conservar la esencia del lugar.

Fabian: El público del club estuvo determinado por diferentes etapas a lo largo del tiempo. En un primer momento Cinema buscaba atraer la atención de todo tipo de público universitario. No obstante, con el transcurrir del tiempo el sitio se fue segmentando para personas que superasen los 25 años de edad. El booking que realizábamos buscaba atraer a las personas rumberas amantes de la buena música. A Cinema eran bienvenidos los universitarios, los actores de televisión, los futbolistas, las modelos y cualquier tipo de personas con ganas de buena fiesta que cumpliese los parámetros establecidos por el club. Al club no entraban personas con calzado blanco, personas con aspecto de traficantes, prepagos, personas mal vestidas y cualquier persona que no cumpliese las expectativas del sitio. Solo al final de la permanencia del lugar, se implementó el dress code negro.

Es importante resaltar que, a pesar de que el filtro era estricto con las políticas de admisión, siempre fuimos amables con la clientela. En distintas ocasiones algunos clientes se amañaban más con nosotros, en la entrada, que dentro del club. Cinema siempre fue una especie de familia grande desde el comienzo hasta el final; cuando había problemas siempre las discusiones se solucionaban sin altercados mayores.

El recuerdo seguirá intacto en la memoria para lo que podría considerarse como la primera generación de fanáticos del género, pues son muchas las descripciones que se hacen hoy en día sobre el lugar, durante conversaciones nostálgicas tras bambalinas. Para la época, clubes como Gótica hacían contrapeso a la marca comandada por los Pachón; no obstante, fue este último el sitio que sobreviviría al asesinato histórico comandado por el transcurrir del tiempo.

Valdría la pena rescatar para las nuevas generaciones, de la mano de aquellos rumberos veteranos, cómo eran aquellos tiempos dorados: ¿Qué caracterizaba realmente al club del que todo el mundo hablaba con extraña pasión?

Gerard: Cinema fue un sitio que poseía una estructura teatral y que resulta ser muy parecido a lo que es Octava hoy en día. Aproximadamente el espacio que albergó estaba estimado en 400 metros cuadrados. El primer piso permitía albergar unas 600 personas aproximadamente. En el segundo piso, en cambio, se podía llegar albergar unos 300 clientes en promedio. Nuestro tope siempre estuvo determinado por la cifra de 900 personas, llegando en bookings exitosos a albergar los 1000 asistentes.

En lo referente a la ubicación del sitio, Cinema estaba localizado en un sitio estratégico, alejado del perímetro nocturno de la 82. Esto permitía a las personas al salir a la calle evitar esa contaminación de vendedores ambulantes, existente en muchos sitios que aglomeraban establecimientos comerciales. El club tuvo, de hecho, una zona de fumadores, zona que tuvimos que construir debido a las exigencias impuestas por parte del gobierno. Recuerdo en particular lo difícil que fue llevar a cabo este último logro que con esfuerzo pudimos desarrollar.

Si hablamos de los costos o boletería cobrada al público, podría decirse que el club tuvo diversas etapas. En los años 90, cuando inauguramos el sitio, arrancamos con un costo promedio de $8.000* consumibles, enfocándonos en el gusto por comprar del publico gay, al establecer el 50% del cover consumible. En el año 95 establecimos una tarifa en promedio de $10.000 a $15.000, en días de fiesta con invitados nacionales, y de $25.000 a $30.000, tarifa no consumible, en días de rave con artistas internacionales. En el momento de cierre (2007-2010) cobramos en promedio entre $20.000 y $60.000, teniendo en cuenta la presencia o la ausencia de invitados internacionales.

Fabián: El filtro lo hacíamos José Julián, Beto, los hermanos Pachón o yo; cualquiera de nosotros realizaba esta labor detrás de la puerta de entrada a Cinema. El acceso al sitio estaba demarcado por un ventanal oscuro desde el cual decidíamos que personas podían ingresar y que personas eran rechazadas por incumplir con los parámetros que buscábamos. Anteriormente no usábamos intercomunicadores, por lo que la comunicación interna entre nosotros se realizaba a base de señas…

* Valores en pesos colombianos.

Si le ha gustado este contenido, espere la segunda parte de este especial, y descubra la gran cantidad de anécdotas que hereda Cinema a nuestro legado.

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