Por: Alejandro González Castillo

La segunda mitad de la presente década en Bogotá se ha visto marcada por grandes adiciones al calendario de festivales. Como ya es costumbre y en su tercer año, el Sónar Festival, renombrado mundialmente por ser una de las más grandes congregaciones de música y tecnología alrededor del planeta, integrando a varias ciudades en el contorno de su realización, se instala en  nuestra ciudad el último mes del año para comenzar a concluir el circuito de festivales que siguen aumentando en cantidad y frecuencia en la capital del país.

En esta oportunidad, Sónar cambió de fecha y lugar, trasladándose de su acostumbrada locación en el corazón de la ciudad en Corferias, a las afueras de Bogotá en los pabellones del Parque Deportivo 222, durante el pasado sábado 02 de diciembre. Para esta versión, el número de tarimas se redujo de 3 a 2 (de sus originales 4 durante la primera edición del evento el año 2015), únicamente incorporando los stages SonarClub  por RedBull Music Academy y SonarVillage.

El cartel de 2017 vió la adición de artistas por primera vez vistos en Colombia como Sigur Rós, Pantha du Prince, Tokimonsta, Shigeto y Barnt; junto con el regreso de grandes artistas de la escena electrónica mundial como Nina Kraviz, Roman Flügel y Dubfire. El espacio para la nueva música latina e hispanoamericana fue particularmente grande este año, incluyendo artistas como Julián Mayorga, Ela Minus, Steffi Crown, MULA, El Remolón, Ghetto Kumbé, BFlecha, Mask’ay  y el sello discográfico bogotano Lay Down the Groove.

Las puertas del festival se abrieron hacia las 4 de la tarde en el norte de la ciudad. SonarClub presentaba a Mask’ay iniciando la trayectoria, y en SonarVillage el encargado de dar comienzo a la jornada musical fue el ibaguereño radicado en Madrid, Julián Mayorga, con una gran descarga de muy bien llamado latinofuturismo, lo que se le adjunta a otros grandes artistas de la aureola experimental latina como la argentina Juliana Molina y los colombianos Romperayo.

La hora de las mujeres comienza en el festival, y simultáneamente en cada escenario la artista, DJ, y diseñadora radicada en Cali, Steffi Crown, se haría presente inmediatamente después de Mayorga, mientras que la colombiana Gabriela Jimeno, mayormente conocida en la actualidad bajo el alias Ela Minus, comenzaría su muy particular e idónea muestra de tiny-dance bajo el sonido de su más reciente álbum Adapt., lanzado el pasado mes de febrero. La presentación de Ela se resumió célebremente con la frase “Bright music for dark times”, lo que con luces envueltas en teclados, sintetizadores y arpegiadores logró despertar la alegría del público con beats indistintamente cautivadores.

El SonarVillage continuaría con las presentaciones del dúo español BFlecha y las dominicanas MULA, una de las revelaciones más grandes del reggaetón de los últimos años en centroamérica. Su más reciente álbum llamado AGUAS a través de Pulcra Records,  es uno de los más coloridos y alegres de este año, y sin duda alguna ha sido clave en la diversificación y la amplitud de sonidos en nuestro continente dentro de la producción de música urbana.

Mientras tanto, SonarClub agregaría las presentaciones de los estadounidenses Shigeto (Zach Saginaw) desde Detroit, con un interesantísimo ensamble electrónico y de percusión, incluyendo una batería orgánica y dos mezcladores, interactuando con varios sonidos provenientes del jazz, el hip-hop, el jungle y el soul, dando paso posteriormente a Jennifer Lee, más conocida como Tokimonsta, gran productora y DJ radicada en Los Ángeles, California, reconocida por su trabajo con artistas como Anderson .Paak y Justin Timberlake.

Es aquí donde llegamos al segmento más electrónico del festival y el DJ/productor alemán Barnt se toma el escenario, con toda la propiedad del caso. Contribuyente de grandes sellos como Cómeme y Holger y con más de 20 años de experiencia como DJ, el artista radicado en Colonia ofreció un set bastante dinámico y atractivo, que no falló en prender los motores de todo el público desde su inicio hasta el final.

A continuación en el mismo stage, Roman Flügel, uno de los selectores más célebres de todo Europa y co-fundador de los sellos Ongaku/Klang/Playhouse, se instaló con un set camaleónico y variado como ya es costumbre en sus presentaciones, incorporando sutilmente varios elementos de ambient, IDM, house y techno.

A las 10:30pm el siguiente artista en comando en el escenario es Dubfire, esperado por muchos (incluyéndome) desde desafortunadas cancelaciones a cuenta de pérdidas de vuelos en eventos pasados. A pesar de las fallas de sonido durante la presentación del ícono americano-iraní de Deep Dish, la selección musical y la realización visual fueron absolutamente sobrecogedoras, acentuando la impecable producción de 3 pantallas dispuestas de manera cúbica en un ámbito distintivamente futurista.

Mientras todo esto ocurría, el escenario SonarVillage contaba con las adiciones del argentino Andrés Schteingart más conocido como El Remolón, la agrupación colombiana de caribberan house  Ghetto Kumbé y al inconfundible ilustrador Mateo Rivano, la identidad visual del parche de la nueva ola musical colombiana del nuevo milenio conformada por artistas como el Frente Cumbiero, Ondatrópica, Los Pirañas, Chúpame el Dedo y Carmelo Torres y Los Toscos. A todo esto se le sumó la presentación intermedia del alemán Pantha du Prince, una de las figuras más representativas del minimal techno, el noise y el house proveniente de Hamburgo, en su natal país.

Llegando al final del festival en el escenario SonarVillage, la muy esperada y ecléctica banda islandesa Sigur Rós se haría presente con toda la fuerza y volatilidad de su clásico sonido post-rock, que se ha erigido como un ícono de la música alternativa desde finales del siglo XX en occidente, produciendo grandes obras maestras de la música actual como la insigne placa Ágætis Byrjun en 1999, todo un clásico del ambient del paisaje sonoro del nuevo milenio. La belleza de las composiciones de Jónsi, líder de la agrupación europea, han trascendido momentos y lugares de gran importancia en la historia reciente del mundo, quien con el arco de un violín ha logrado despertar los sonidos más surreales y primorosos en una guitarra eléctrica, convirtiéndose en uno de los intérpretes más arriesgados y originales de los últimos años, continuando el legado de la audacia del inmortal Jimmy Page.

*Foto cortesía de Sónar Bogotá.

Para culminar la noche, el showcase del sello discográfico Lay Down the Groove sería la antesala del monumental cierre de la DJ/productora rusa Nina Kraviz, creadora del famosísimo sello трип. Aclamada unánimemente por el público asistente, Nina se apoderó del recinto con un set contrastando sonidos del pasado y el futuro, áltamente rítmicos, con vocales seductores y cadencias inexorablemente enloquecedoras.

Sónar que se respete siempre viene con warm-up antes del festival y after-party al finalizar el evento. En esta oportunidad, el warm-up se realizó en MUTE Medellín con Nina Kraviz y Roman Flügel, y el after-party tuvo lugar en BAUM Bogotá, con la presencia de los nacionales Julio Victoria, Eva Luzia, Hernán Cayetano, DeadWalkman y Mao Loading, además de contar con las inclusiones del alemán Serdal y la filipina radicada en Miami Ms. Mada, todo esto junto con los invitados especiales directamente desde el festival: Nina, Roman y Barnt. En total, más de 24 horas de música desde diferentes puntos del país se escucharon mediante la realización de la tercera versión del Sónar Festival en Bogotá, la creciente experiencia de música y tecnología que continúa celebrándose no sólo en nuestra capital, sino en otros grandes centros culturales del mundo como Islandia, Argentina, España y Turquía.

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