Por: Alejandro González Castillo

Hace 9 años en la ciudad de Medellín, se comenzó a escribir la historia del que hoy en día se enorgullece de ser el festival de techno más importante de Colombia y probablemente de todo Suramérica. Lo que originalmente se conoció como Good Music I Dance Freedom en noviembre de 2008, ha gozado de un crecimiento exponencial a lo largo de los años, hasta el punto de curar line-ups a la altura de cualquier festival europeo y juntarlos con una producción impecable. La idea de crear un evento especializado en exponer lo mejor y más selecto de la música dance del mundo, surge del acrónimo GMID presente en la famosa camiseta del DJ/productor chileno Ricardo Villalobos, y se materializa en manera de baile, “haciéndole el amor a la música”. Poco se imaginaban sus creadores que tal idea terminaría convirtiéndose en todo un movimiento cultural de la nación y un punto de referencia para los amantes de la música electrónica alrededor del mundo.

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El equipo de promotores de MedellinStyle.com liderados por José Luis Posada, comenzaron a forjar todo este camino hace un poco más de 15 años, logrando organizar un primer evento masivo de música electrónica en las afueras de Medellín en el año 2006 con la presencia de Deetron y Paul Mac, al cuál asistieron más de tres mil personas. El siguiente año tendría como protagonista a James Holden, y luego en el 2008, Derrick May daría una presentación catalogada como legendaria en el Jardín Botánico de Medellín. Sería también este mismo año en el que GMID Festival tomaría la forma de Freedom, donde más de cinco mil asistentes disfrutaron de las actuaciones de Massi DL, Kenny Larkin y Stacey Pullen, junto a otros reconocidos exponentes locales como DSUM, Sergio Villa y Morris en el venue Plaza Mayor, lugar en donde continúa celebrándose anualmente el magnífico evento.

9 años de historia han dejado un sin fin de artistas nacionales e internacionales con presentaciones memorables que viven en los más gratos recuerdos de decenas de miles de fieles que han depositado toda su fe en el festival. Un listado que se compone de nombres internacionales tan grandes como Ambivalent, Julian Jeweil, Vril, Zadig, Eduardo de la Calle, Fur Coat, A Sagittariun, Pan-Pot, Paul Ritch, Truncate, Eddie Fowlkes, Matador, Alexi Delano, Hobo, Pär Grindvik, Robag Wruhme, Alan Fitzpatrick, Technasia, Psyk, tINI, Alex Under, Guido Schneider, Matthew Dear, Todd Terry, Zenker Brothers, Martin Buttrich, Alton Miller, Ryan Elliott y muchos otros nacionales como Astronomical Telegram, AL3XANDRIA, Kundera, Gladkazuka, Andrés Gil, Jose M & Tacoman y D Jaguar, por nombrar tan sólo algunos.

Para su octava edición el pasado 18 de marzo, el festival contó con un total de 4 escenarios y más de 40 artistas que estremecieron al Valle de Aburrá con lo más selecto del techno por más de 15 horas seguidas. El festival comenzó exactamente a las 12 del medio día. Hacía sol y el cálido pero fresco clima de la ciudad de la eterna primavera acariciaba la piel de los primeros en llegar, mientras se escuchaban los poderosos bajos en las cercanías del enorme centro de eventos. El equipo de logística y seguridad, con una gran sonrisa y la mejor disposicón, como es costumbre en Medallo, le daban la bienvenida a los asistentes cordialmente.

En el escenario MDE & BYND el encargado de abrir fue Merino, uno de los DJ/productores más reconocidos en la escena local y creador del sello World N Bass Records. Durante su set desarrollado con vinilos, Merino le dió inicio al festival de una manera muy mesurada y austera, sin dejar de lado el mordaz y punzante estilo que conlleva su sonido, entrelazando varios elementos de techno y ambient. Simultáneamente en los stages GMID Arena se encontraba Matheo Vélez con un enérgico y lacerante set que retumbaba fuertemente por el gigantesco lugar, Bonaventti en ARA Máxima y Drumkraft & D.Botero en Geto Funk.

Sobre las 2:30 de la tarde se daría el primer cambio de artistas paralelamente en todos los escenarios dispuestos en el festival. El GMID recibía a Montes vs Up con una poderosa dosis de techno y tech-house, pinchando grandes éxitos del momento como “The Beat” del italiano Sam Paganini y “Vapour” del dúo escocés Slam. Mientras tanto, Sebastián Markovich presentaba un set  tan apaciguado como abundante en texturas y sonidos en el ARA y Posada estuvo a cargo del punto Geto Funk. Al mismo tiempo, Deraout estaba al frente del MDE con un set decididamente dinámico y potente, que no falló en disparar la mecha de el público creciente y nos puso a bailar frenéticamente a todos.

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Al término de la sesión del paisa, llegaría lo que considero uno de los momentos más eminentes y excepcionales de todo el festival. El live del pereirano Gotshell fue tan fulminante que logró desatar todas las ovaciones y la admiración unánime de la gran cantidad de personas que lograron presenciarlo. La entrega y la determinación de este artista es tal, que la atmósfera de su sonido en vivo es absolutamente inescapable y  cuenta con una electricidad y potencia extraordinarias, compuesto por elementos percusivos, vocales y melódicos muy brillantes y agudos, pero que no le restan nada a lo predominantemente oscuro de su aura. Aún siendo un enigma para muchos de los que estábamos ahí, Gotshell se erigió como una revelación del techno colombiano, tan misteriosa como inigualablemente talentosa. Suelen ser muy pocas las oportunidades en las que se logra presenciar un acto con tal riqueza y variedad, sin perder lo auténtico y sugerentemente provocativo de la premisa original, lo cual es algo que este pereirano tiene bastante claro y lo logra a la perfección.

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Mientras tanto en los múltiples escenarios, se encontraban las figuras nacionales Aleja Sánchez, Santiago Giraldo más comocido como VCI y el dúo Undercode, todos grandes representantes del circuito de techno local.

Caída la tarde, comenzaríamos a ver a los primeros artistas internacionales arribar a los escenarios. Por un lado, el francés Lapien se tomaría el stage GMID, los paisas AL3XANDRIA y Jarold Palacio se presentaban en ARA y Geto respectivamente, mientras que el español Héctor Oaks comandaba el MDE. Éste madrileño radicado en Alemania, es un especialista en mezclar sonidos clásicos y sentidos provenientes de Chicago y Detroit, con las tendencias más crudas y avanzadas de la nueva ola del techno de Berlín; todo esto sin dejar a un lado lo cautivador y atrayente de las melodías. Fue así como Oaks daría un imponente inicio a su set, que se mantuvo a tope hasta el final.

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En el mismo escenario, el siguiente turno fue para Substance aka DJ Pete. Trabajando en lugares tan legendarios como Hard Wax, el bagaje y la experiencia de Peter Kuschnereit son algo que no se puede separar de su actuación. Con una gran variedad de componentes pasando por loops hipnóticos hasta parsimoniosos beats, el live de Substance trajo un poco más de calma al escenario, logrando incorporar una actitud más contemplativa y reflexiva al ambiente del festival. Mientas tanto, el sueco Tiger Stripes invadió el GMID con su cásico sonido deep techno, el famosísimo francés Julian Jeweil tomó el mando en ARA, y el caleño David Noreña estaría presente en el Geto.

A las 9 de la noche, el francés Terence Fixmer hizo presencia en el escenario dando comienzo a lo que para muchos fue la mejor presentación de todo el festival. Y es que sin duda, el francés hizo gala de una técnica y una versatilidad incomparables durante su live act. Perteneciente a sellos de la envergadura de Ostgut Ton y Prologue, Terence ha sido una reconocida figura el underground europeo, con un distintivo sonido compuesto por elementos tomados del EBM y el industrial. Ambas cosas perfectamente acopladas con la cadencia del techno le confieren uno de los sonidos más maduros y elaborados de la actualidad, lo cual logramos escuchar durante un poco más de hora y media. En los escenarios alternos, Guido Schneider y Robag Wruhme desde Alemania junto con el live act de DSUM le daban continuidad a la incansable noche.

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El momento más esperado de la noche para muchos de nosotros llegaría justo aquí. Eran pasadas las 10:30pm cuando vimos llegar al escenario MDE al Infamous Monster, el maestro Óscar Mulero, quien en realidad no requiere mayor presentación. El nombre de este español se ha cincelado inapelablemente en el registro de exponentes más amados y respetados del techno en todo el planeta, con un poco más de 20 años de carrera artística. El set de Mulero fue categórico. Un despliegue de pragmatismo y funcionalidad protentosas que nos condujeron hacia un nuevo nivel de comprensión espiritual y musical. Para nadie es un secreto que Mulero tiene la milagrosa habilidad de conectarse casi que individualmente con cada persona del público, haciendo de su selección un arma infalible y sobrecogedora. Al mismo tiempo que él en los otros escenarios, estarían presentándose el italiano Markantonio, el inglés Antonio de Angelis y los colombianos Figueroa & Obando.

Acercándonos al final, el francés UVB tomaría las riendas del carruaje fiestero. Sébastien Michel llega al mundo de la producción y djing hace 8 años, llegando a publicar su material en sellos como MORD y tocando en mecas del techno como Tresor en Berlín. El set de este nuevo talento francés contó con toda la reciedumbre y la entereza necesarios paramantener al público interesado y vivaz. Por otro lado, encontrábamos al holandés Jeroen Verheij, más conocido como Secret Cinema, y los lives del sueco Sebastian Mullaert y el mexicano AAAA.

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Para el cierre de este fantástico evento, el stage MDE programó al DJ sueco Abdulla Rashim de Northern Electronics. Rodeando su estética con una energía borrosa y sombría, Rashim ofreció uno de los sets más estructurados y arquitectónicos de la noche. Las corporidades sonoras dispuestas en un ascenso progresivo fueron protagonistas durante las 2 últimas horas de música en el festival, que nos dejaron completamente sumergidos en el ritmo. A la vez, los cierres en los escenarios GMID Arena, ARA Máxima y Geto Funk estarían a cargo del muy esperado set de Cari Lekebusch y los lives de Distant Echoes y Andrés Gil, respectivamente.

Esto es tan sólo un poco de toda la alegría y la hermandad tan inmensas que se vivieron en Medellín el sábado pasado. Es tanta la expectativa que genera este festival, que muchos de nosotros planeamos nuestras vacaciones alrededor del mismo, para poder vivir toda la magia y el esplendor de una de las ciudades más queridas, abriertas y fraternales del país. Muchos viajeros llegando desde el jueves y que aún permanecen en la capital antioqueña, los mismos paisas y todos los visitantes de otros lugares del mundo que estuvieron en Medellín el 18 de marzo, logramos apreciar todo lo que el Freedom Festival tiene para ofrecer: una jornada de más de 15 horas de música donde sólo se permite pasarla bien, en compañía de personas dispuestas a inundarlo todo con buena onda y donde el amor por la música es la gran motivación y la principal razón para fraguar una descomunal celebración de las emociones más intensas de nuestras almas, intercalándose con libertad ilimitada hacia el infinito.