Ben Klock

No se puede hablar del Berghain, sin hablar de Ben Klock. De hecho, no se puede siquiera hablar del Techno de Berlín, sin referirse a Ben. Siendo oriundo de una de las mecas del género, Klock es indiscutiblemente el personaje insignia del universo Tecno de la capital alemana.

Destacado por ser residente del mítico club Berghain desde que abrió sus puertas en el 2004, Klock se ha encargado casi que semana por semana de entregar una dosis de energía indescriptible: sets de hard Techno, hipnotizantes, como él mismo describe y altamente trippeados que suelen ser presentados en maratones de hasta 12 horas que no sólo han definido el sonido del venue, sino que de paso han hecho del nombre de Ben una leyenda que con su –ya icónica– vestimenta negra, su imponente estructura ósea (la cual no muestra expresión alguna mientras tritura los cerebros de sus oyentes), se mantiene en pie durante sus maratónicos sets a punta de café, champaña o bananas –como fue reportado por uno de sus fanáticos que puso en venta la fruta en Ebay.

La intensa relación de Ben Klock con la música data cuando, siendo jóven, comienza a tocar el piano para cumplir su sueño de ser pianista de Jazz. Para esa época se topó con el concepto del minimalismo a través del trabajo ‘Music for 18 musicians’ de Steve Reich el cual hasta el día de hoy guarda gran fascinación. Buscando un sonido más serio y poderoso al imperante Pop de los 80’s, Ben decide adentrarse en el mundo de la electrónica underground practicando y tocando en clubes como Cookies, WMF y Tresor, donde fue residente. Inicialmente, sus sets eran house pero con el tiempo su propuesta se tornó obscura y pesada donde comenzó a destacarse con el lanzamiento de sus tracks que se componen de un bajo fuerte junto a sonidos melancólicos y lánguidos creando una atmósfera abrumadora gracias a su fijación por la combinación de modulares con sintetizadores vintage.

Desde 1998, con el lanzamiento del EP Ben E. Clock – Musical Rush, bajo Clockwork Recordings, Ben comienza a trabajar en lo que sería su distintivo musical. Aunque su primer trabajo muestra claras influencias del Techno de Detroit, la frialdad de una Alemania durante la caída del muro de Berlín logra distinguirse, inspirando el trabajo del DJ. Con el auge del electroclash a finales de los 90’s decide alejarse de la vida nocturna y dedicarse a su trabajo como Diseñador Gráfico pero no es sino hasta la apertura del Berghain en el 2004, que decide regresar a su trabajo como DJ inspirado por la imponente estructura y apuesta musical del club. Durante ese lapso pre-Berghain, su trabajo muta a algo más introspectivo y maduro. En temas como Glow (2003), la influencia groove y funk de Detroit es reemplazada por sonidos totalmente frios y siniestros, prefiriendo un minimal pero sin dejar de lado la imponente fuerza de sus bajos. 

Su EP ‘Back’ en 2005 reinterpreta la inclusión de vocales en piezas como ‘Back’ mientras que tracks que ‘Journey’, hecha en su mayoría con modulares intensifican el interés por la espiritualidad de Klock y sirve de punto de referencia para su track más destacado: Subzero lanzado bajo el sello de Berghain, Ostgut Ton en el 2009. El tema con destacado de cuerdas y un bajo sombrío es una pieza exquisita y referencia del Techno aún cuando Ben no se considera un purista con el género pues su interés es usar la música como herramienta para llevar a un trance a sus oyentes y conectarle con sus sentimientos como si fuera un shaman.

Altruista de pensamiento, su propósito difiere con la realidad y los hechos. Ganando adeptos con cada presentación, la estancia de Ben Klock en el mundo Techno parece ser tan maratónica y recompensante como sus sets. En el 2015, luego de evadir la participación, fue escogido como Essential Mix del año gracias al impresionante set que realizó para la BBC  y donde incluyó un mix de la colombiana, Adriana Lopez.

Hoy 2016, su lugar favorito en el mundo sigue siendo Berghain y él mismo confiesa que no tiene tiempo de ir a algún otro club si no es a tocar; su cómplice sigue siendo el gran Marcel Dettmann en sus insuperables B2B y su sello bautizado Klockwork que ficha artistas como Trevino, Rod, DVS1, Heiko Laux y Sterac, cuyos sonidos así como los de su fundador –que si no fuera DJ seguramente sería un monje–, son fríos e industriales pero altamente espirituales nos siguen trasladando a escenarios donde con cada golpe de bajo nuestra temperatura corporal desciende a menos cero.

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