Por: Alejandro González Castillo

El nombre de Ellen Allien no es extraño para ninguno de los devotos de la escena del techno alrededor del mundo. Con exactamente un cuarto de siglo de carrera artística, la creadora del sello berlinés BPitch Control está de regreso con su noveno larga duración Nost, a través del label del cuál es líder y fundadora. Como un referente ineludible en la escena independiente de su natal Berlín, Ellen Fraatz ha forjado toda una senda sonora que ha evolucionado a lo largo de los años, nutriéndose y a la vez contribuyendo a los vastos campos musicales del techno, el IDM y el techno experimental desde inicios de la década pasada. En Nost, la venerada DJ y productora hace una panegírica rendición al sonido proveniente de la ciudad que la vió nacer, y revelarse como el fruto de uno de los movimientos artísticos más prominentes del período de la reunificación alemana.

Desde sus inicios en mecas del techno mundial como Tresor a principios de los años 90, Fraatz comenzaría a construir las bases de lo que se transformaría en uno de los aportes musicales más reconocibles y referenciados dentro de la escena de la música electrónica en Europa. Con Berlinette, su álbum debut editado en el año 2003, Ellen se erigió como una de las productoras más visionarias de su generación, apostándole a un estilo en donde la música pop y los inconfundibles rasgos innovadores del techno y el IDM de la época convergían imperiosamente, legitimando un nuevo territorio de exploración dentro de la escena underground.

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En Nost, Ellen se dedica a auscultar los elementos más representativos de la anatomía sonora en el circuito subterráneo y clandestino de Berlín, para multiplicarlos por el valor de la nostalgia agregada de su presencia en el ámbito musical actual. De esta manera, todo lo siniestro, pecaminoso, lascivo y estrenduoso que predomina entre las aproximaciones de los cuerpos en las pistas de baile en el club, se condensa dentro de un resonante íncubo que proyecta el sonido de la cotidianidad nocturna y lo eleva a un punto en donde es apreciable hasta para el normie más apartado del mundo de la escena clubbing de cualquier punto del planeta.

A lo largo del disco, se puede apreciar toda la destreza con la que Ellen se desenvuelve en los ecos más reflexivos y sutiles del techno, con algunos  tiznes de acidez que se adhieren a las contorsionadas y abombadas líneas de bajo, sucitando oscuras atmósferas industriales de la manera más ladina. Todo esto se desenvuelve junto a estructuras rítmicas nítidas y repetitivas que logran evocar los más placenteros estados de trance. Asímismo como en todos sus otros álbumes, la voz de Ellen es parte esencial de la energía impresa en cada una de las pistas donde logra oírse, usando su voz como un instrumento capaz de dirigir la experiencia auditiva eventualmente hacia otras rutas.

Podemos tomar el track de apertura “Mind Journey”, como una plantilla específicamente diseñada para deducir la corporeidad del álbum. Una travesía con todas las cualidades de un proceso de hipnosis, en donde los vocales se graban en la corteza cerebral como órdenes provenientes de una fuerza superior. Esta misma idea es la que conduce a sucumbir ante la impalpable seducción presente en cortes como  “Jack My Ass”, donde el intoxicante ritmo se eleva en una sola dirección, y esa dirección es el baile desenfrenado.

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Entre otras punzantes y totémicas creaciones incluídas en este trabajo se destacan “Electric Eye” y “Physical”, concentrando todo el refinamiento y lo exquisito del estilo de producción de la alemana, con un seductor arreglo vocal en la primera y un provocativo mensaje futurista en los clamorosos efectos de la segunda. Con todo esto es como al final del trayecto el disco desemboca en el etéreo y apacible sonido de “Erdmond”, un delicado paisaje sonoro con el que concluye esta sugestiva producción, evocando la sensación del “día después” de una turbulenta y agitada noche, en donde la experiencia de sonido es capaz de transportar las mentes de los escuchas hacia los lugares más inusuales pero acogedores.

El trabajo de Ellen en esta grabación es definitivamente muy interesante. Una proyección de la experiencia desde distintos niveles, compactada en una muy atractiva selección que busca provocar una reconexión con nuestros gustos e impulsos más latentes, expresados por medio del increíble lenguaje musical del techno y haciendo una remembranza no sólo de nuestro pasado nocturno inmediato, sino de todo lo que el mismo representa en la coyuntura de la música contemporánea concebida para las pistas de baile.

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