Por: Alejandro González Castillo

El fin de semana pasado fue el aniversario número 4 de BAUM y se celebró por todo lo alto. El viernes 3 de marzo, presentó a wAFF y Pirate Copy como artistas principales dentro de la gira suramericana de Kaluki Music. El día siguiente, la encargada de cerrar con broche de oro la feliz ocasión fue la aclamada colombiana Adriana López, quien con alrededor de 20 años de carrera musical se ha convertido en el referente del techno más importante de todo el país y nuestra representante para el resto del mudo.

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*Imagen de archivo

Radicada en Barcelona, España desde comienzos de la década pasada, Adriana ha sido una gran figura del circuito electrónico en Europa, haciendo parte de grandes festivales como Forte en Portugal en su edición del 2015,  junto a artistas como Ben Klock, Function y Marcel Dettman. Su paso por los clubes europeos ha sido impecable, participando en los set-times de clubes como Berghain, y Tresor en Berlín y Corsica Studios en Londres. Y como si todo esto fuera poco, también formó  parte del Boiler Room Berlin Studio con un ovacionado DJ set, acompañando a artistas como Loud Neighbor y Subjected.

El trabajo de la bogotana goza de gran reconocimiento y habla por sí solo, siendo publicado en grandes sellos del techno mundial como Modularz, Semantica y PoleGroup, además de editar material musical bajo su propio sello Grey Report desde el año 2013, denuedos que le han valido la posibilidad de colaborar con figuras tan importantes como Developer, Svreca, Óscar Mulero, Jeroen Search y el dúo NX1.

Con todo lo que significa semejante bagaje recibimos a Adriana durante el segundo día de aniversario del que hasta este momento, se mantiene como el club de música electrónica más importante de la historia de Colombia, haciendo de Bogotá uno de los referentes de la escena club mundial con un listado de más de 400 artistas internacionales que han compartido su música en la casa con el árbol más emblemático de la capital.

La noche de celebración comenzó con el dúo Ur Brave, encargados de hacer el warm-up del main con un primoroso set, compuesto de toda la voluptuosidad musical que los caracteriza. Cerca de las 2:30am Adriana hizo presencia en el lugar para tomar las riendas del asunto. Para mi gran sorpresa, Adriana fue más de todo lo que yo esperaba, y personalmente, ha sido una de las artistas que más a logrado superar mis expectativas en cuanto a selección, técnica y la conexión que establece con el público.

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Lo más loable de todo esto quizá sea la increíble capacidad de resolución de Adriana cuando está detrás del boot, quien acostubra a mezclar con CDJ’s y vinilos, lo que le da una portentosa variedad a sus sets. Y aún mucho más que eso, es la sobrecogedora convicción y firmeza detrás de cada una de sus decisiones sonoras. En términos un poco más coloquiales, Adriana López va a lo que va sin rodeo alguno y puedo afirmar con toda certeza que muchos de los que estuvimos ahí, logramos sentir lo que es dejarse envolver por los caminos musicales más grisáceos y fríos, casi hasta el punto de levitar.

Al término de su set, con una aclamación unánime de todo el público, Adriana se despidió en medio de todos los aplausos y gritos de quienes al igual que yo, quedaron completamente impactados ante todo lo que pasó esa noche. Su retirada le daría el turno a DeadWalkman para cerrar el main con toda la energía que siempre está dispuesto a derramar en cada uno de sus sets.

Pero esto no terminó ahí, como es costumbre para los asistentes del club, siempre habrá una sesión adicional de after en la terraza donde se encuentra el árbol mágico, y en esta oportunidad fue Alejandro Canedo quien estuvo presente con uno de sus clásicos cierres llenos de garbo y finura. Hablar de este cierre es necesario por todo lo que implicó para quienes decidimos quedarnos a ver cómo uno de los mejores residentes del club celebraba con su fiel público un curso de 4 años de música, baile, sonrisas y sobre todo mucha, mucha felicidad. En términos musicales, el cierre que se extendió por un poco más de lo acostumbrado para la fortuna de muchos de nosotros, básicamente le puso la cereza a la malteada. Ver a Canedo mezclar, track tras track con una alegría inmensa y la total aclamación de los espectadores quienes sucumbimos al placer bailando sinuosamente hasta ver el sol salir. Ese es uno de esos recuerdos que se atesoran más que cualquier posesión material en el mundo. Es el valor de la experiencia, la materialización de la felicidad, la fraternidad de una familia y la infinita belleza de la música, que siempre ha estado ahí para todos nosotros, salvándonos la vida.

¡Gracias B4UM!

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