A estas alturas es casi imposible escribir algo que no se sepa sobre Nina Kraviz puesto que su status, por muy underground que sea el género, es el de una estrella en su totalidad.

Nacida en Siberia, Rusia y con antecedentes que como muchos DJs provienen de padres melómanos, el destino de Kraviz en la música estuvo trazado –como ella misma define– a través de coincidencias.  Obsesionada en su adolescencia con un programa radial que escuchaba a las 3 de la mañana (por la diferencia horaria) llamado ‘Garage’ amplia su gusto musical y comienza a interesarse por la música electrónica luego de escuchar “Downfall” de Armando. Desde ahí, prefería dedicar su tiempo a devorar biografías de DJs y documentarse sobre el Techno de Detroit y Chicago. Trabajó como reportera para la revista Ptuch en Moscú a finales de los 90’s y para inicios del 2000 ya formaba parte de la realeza de agencias promotoras.

Encausada en el género electrónico, comienza a salir con un DJ que le impulsa y motiva a iniciarse en el DJing, y luego de sentirse preparada se lanzó a tocar en público teniendo un inicio bastante desalentador: durante su primer toque, todos los presentes se dispersaron dejando la pista completamente vacía. A partir de este incidente, Nina prefirió entrenarse más y definir un estilo mientras alternaba su vida nocturna con su profesión diurna: la odontología, la cual practicó durante 3 años. 

A su vez, Nina comienza a practicar produciendo con instrumentos básicos y cuelga su música en la olvidada red de MySpace bajo otro nombre analizando las reacciones de sus oyentes, época donde conoce a Anton Zap quién le relaciona con, Jus-Es dueño del sello Underground Quality y con quien trabaja, grabando ‘Voices’ su single debut y hoy en día, una de las piezas referencia de Kraviz por el irrebatible uso de su voz, según ella “el único instrumento con el que me siento cómoda”, declaración en torno al no considerarse músico profesional y de poco conocimiento con los instrumentos musicales.

Es precisamente esta sinceridad la que ha hecho que Nina entre en el corazón de los ravers de todo el mundo. Su modestia y curiosidad, aún cuando no ha sido formada musicalmente como el resto, ha hecho que sus piezas sean auténticas y crudas. Por no decir primitivas. El sonido de Kraviz se caracteriza por su arraigamiento a los sonidos clásicos del Techno, house y acid de los 90’s; ese que le fascinaba escuchar en la radio pero con una vuelca contemporánea que la mantiene en los listados de los mejores DJs en conteos donde predominan los hombres.

Su instinto también le ha llevado a grabar la mayoría de sus temas desde la primera toma. En su primer álbum, Nina Kraviz (2012–Rekids) con colaboraciones de Apparat y Efdemin, piezas como ‘For Ben’ o ‘Fire’ fueron grabadas una sola vez para no perder la vibra con que fueron desbordadas. De ese homónimo, destaca el track ‘Ghetto Kraviz’, un homenaje a el sello Chicago Dance Mania y quizás el que será su tema más importante en toda su carrera con cientos de remixes y mezclada por casi todos los DJs del mundo. El corte una vez más presenta la suntuosa voz de Kraviz pero esta vez de una manera hipnótica que le catapulta al estrellato.

Un año después, decide lanzar Mr Jones (2013), su segunda apuesta en un EP de 54 minutos obteniendo un éxito menor que no le quitó el sueño, ya que para ese entonces Kraviz formaba parte del círculo de DJs en demanda encabezando line-ups en el Amsterdam Dance Event, Awakenings, Sónar, Coachella, Decibel, con una residencia en ENTER de Richie Hawtin y con presentaciones en Fabric o el mítico Berghain. De Mr Jones, destacan temas como ‘Desire’ con influencias de los 90’s en las vocales y ‘Black White’ un delicioso tema con infusiones afro-caribeñas. Ese mismo año un pequeño video sobre la DJ llamado ‘Between The Beats: Nina Kraviz’, de la serie de Resident Advisor es lanzado y atrae la atención sobre temas de sexismo y sexualidad en la música electrónica.

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Estimulada por la pieza audiovisual, al año siguiente decide lanzar трип (pronunciado Trip), su propio sello y quizás la movida más inteligente de la carrera de la siberiana. Es con este lanzamiento que la carrera de Nina parece tomar un punto de inflexión y su sonido se exponencia. Fichando a promesas como Bjarki y Parrish Smith, veteranos como Exos y Steve Stoll y produciendo para Terrence Dixon y K-Hand, трип adopta las influencias acid que distinguen a Kraviz mientras abraza la estética y actitudes de los sellos de los 90’s sin una vez más, alejarse de los sonidos y producciones modernas. Esta movida con sonidos cada vez más tripeados capaces de retorcer el cerebro de cualquiera con solo escucharle, le ha llevado a editar 34 tracks hasta la fecha y se ha convertido en una necesidad de compartirle con el mundo por lo que Nina con –sus ahora inseparables– Exos y Bjarki han decidido tomarse el mundo en una gira que no parece detenerse.

Hace un mes, el 27 de Febrero, justo antes de su podcast mensual en la famosa emisora BBC Radio 1 de la cual es residente desde el presente año, la tuvimos en Colombia junto a sus secuaces con sus infames camisetas que poco a poco se van metiendo en el imaginario visual de la DJ, en una presentación innolvidable de 4 horas donde se decantó por clásicos como ‘India In Me’ de Cobblestone Jazz, ‘Nuthin Wrong’ o la favorita de la noche: ‘Back To Earth’ de Yves Deruyter  que nos devolvió a la época trance de raves de los 90’s. Cerró con ‘Energy 52’ de Cafe Del Mar y abrió nuestras mentes no solo para cambiar las opiniones detractoras de esta peso pesado del acid Techno, sino para compartirnos un poco la esencia clásica de los raves electrónicos.

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